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Punto de Vista| Brasilia: Belleza expuesta a la escala adecuada

Por Juan Pablo Parentini, socio de Parentini Arquitectos y participante de la Misión Histórico Cultural 2023 a Brasilia.


Tuvimos el honor de asistir a la visita a Brasilia y Río de Janeiro entre el 15 y el 21 de mayo.


La belleza del purismo modernista expuesta genialmente en una ciudad que se auto contempla a sí misma y permite ser admirada por el visitante.


Brasilia tiene esa característica, de exponer en una vitrina urbana sin igual, a sus edificios monumentales para ser contemplados y admirados permanentemente.


Se expone así la belleza del modernismo, esto gracias al gran gesto de esta ciudad y de su creador, Lucio Costa, que concentra en un solo eje la totalidad de los edificios significativos del Gobierno y de los poderes del Estado de Brasil.

Esta permanente exposición de la belleza monumental hace a sus habitantes ciudadanos ampliamente conscientes y orgullosos de esta belleza.


Lo anterior no es menor al constatar que no existen habitantes de Brasilia que atenten contra la ciudad con rayados, ni murales espontáneos, ni ninguna otra expresión del feísmo que vemos en otras capitales sudamericanas.


Esta gran escala del eje monumental ha sido también criticada como una ciudad sin escala humana; sin haber consenso sobre esto, siempre ha sido tema de debate.


Merece esto una reflexión especial.

La inmensa sucesión de edificios monumentales de gran riqueza estética, principalmente concebidos por el gran arquitecto brasilero Oscar Niemeyer, concentran en un solo eje de la ciudad al Parlamento, Casa de Gobierno, Poder Judicial, Todos los Ministerios de Brasil y sus ampliaciones, la Catedral, toda clase de museos, estadios, antenas de transmisión, terminales de buses, memoriales conmemorativos, etc… Además de ser el principal eje de transporte, hacen que esta enorme explanada sea comparable en magnitud con la de otras urbes, pero que al encontrarse diseminadas por la ciudad no logran el impacto de este Eje Monumental. Por lo anterior, reivindico este maravilloso eje monumental y su gran jugada de exponer la belleza al ciudadano.


El tema de la escala entonces pasa por saber qué sucede en el resto de la ciudad, fuera de este eje. ¿También peca de esta escala excesiva?


En Brasilia el eje de escala residencial se conforma por una sucesión de barrios: cuatro súper cuadras habitacionales conforman una unidad vecinal, con todos sus servicios comerciales, de salud, religiosos y educacionales en todos sus niveles escolares, como también de áreas verdes y recreacionales.


Al visitar las supercuadras de los barrios residenciales de Brasilia descubrimos interiores de barrio a escala humana magistralmente concebidos y muy bien mantenidos y cuidados por sus habitantes. La belleza de sus edificios y los postulados de la carta de Atenas se muestran evidentes como en un catálogo de arquitectura.


Es importante considerar que el diseño y la construcción de esta ciudad que data de mediados de los años 50, en pleno auge del automóvil, fue pensada para desplazarse de esa manera, en automóvil. Sin embargo, sus espacios peatonales son altamente potenciados con el concepto “sobre pilotes” donde los edificios no interfieren con los recorridos peatonales e integran maravillosamente los parques y jardines que los rodean e integran todo.


Sorprende entonces encontrar escala humana, jardines espléndidos, comunidad empoderada de su entorno, donde uno iba preparado a ver sobre actuaciones megalómanas.


Trato por tanto de hacer justicia con Brasilia, desde mi propio punto de vista y de haber sido parte de esa crítica facilista, que al visitarla uno comprende que una cosa es el eje monumental y otra cosa es el eje transversal del habitante, de la vivienda.


Sin duda estamos visitando una ciudad proyectada en los cincuentas, pero que tiene mucho que mostrar y mucho que rescatarse para nuevos proyectos y planificaciones, que sumados a los parámetros del modernismo, puedan hacer propuestas igual de hermosas, de simples, pero con los actuales conceptos de generación urbana más liberales y de movilidad urbana contemporáneas.


En Brasilia sucede algo que no se ve en ninguna otra ciudad, sus edificios modernistas están acompañados adecuadamente por una ciudad modernista que los apoya en su intención más propia, y por lo tanto dejan de ser edificios aislados y se integran correctamente a una ciudad que comparte sus postulados.


Mención aparte se debe hacer del excelente grupo humano que se formó estos días de misión, conocimos personas notables, muy buenas conversaciones y un grato e intenso viaje de camaradería y conocimiento.


Una tremenda experiencia la que tuvimos con esta Misión Histórico Cultural de la AOA que no queda más que agradecer a los organizadores y su destacada directiva.


*Las opiniones expresadas en la sección punto de vista son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan, necesariamente, el pensamiento de la Asociación de Oficinas de Arquitectos.

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